
#Espíritumochilero

1. Investiga
Obvio, pero por más que lo sea no hay que dejar de hacerlo. A pesar de que una buena parte de la experiencia de ir de mochilero debería ser la espontaneidad y la libertad de movimiento, esto no quiere decir que pases de investigar tu destino o destinos. Echarle un vistazo a las guías de viajes te ayudará a inspirarte para estructurar tu viaje y, de paso, todavía te dará más ganas de embarcarte en la aventura.
2. Haz la maleta con cabeza
Un buen mochilero (como todo el mundo) tiene que ceñirse a las restricciones para el equipaje de las aerolíneas, pero también tiene que hacer la maleta pensando que tendrá que cargar con la mochila a la espalda algo más que un turista cualquiera. Así que haz la maleta con cabeza. ¿Realmente necesitas 40 pares de calcetines? ¿10 libros? ¿9 botes de crema hidratante? Recuerda que aunque estés en el extranjero siempre puedes lavar la ropa y comprar productos de limpieza o cosméticos, así que ahórrate el espacio para las cosas que de verdad importan. Y aunque quizás tengas un presupuesto ajustado, cosas como un lector de libros digital o una tablet te ahorrarán mucho espacio.
De la misma manera, la manera en cómo haces la maleta te puede te ahorrar tiempo. Guarda las cosas esenciales (las que más vas a usar) arriba de todo para poder acceder a ellas sin tener que deshacer la mochila. El mejor lugar para los zapatos es en el fondo del equipaje.
3. Ahorra dinero en las atracciones
Una vez que estés en la carrera te darás cuenta de que el dinero vuela mucho antes de lo que pensabas. No te preocupes, no te están robando (al menos, eso esperamos). Lo que pasa es que estás gastando como si estuvieras en unas vacaciones normales, y no yendo de mochilero. ¡Que no cunda el pánico! Hay muchas maneras de ahorrar dinero sin tener que sacrificar las principales atracciones turísticas que siempre has soñado con visitar.
4. Cómo comer
Vas a visitar muchos lugares luego y es normal que quieras probar cosas nuevas. ¿Cómo ajustarse al presupuesto con toda esa comida deliciosa mirándote a la cara? Sería genial poder comer siempre en buenos restaurantes, pero te costaría caro. Date un capricho y come en algún lugar chulo de vez en cuando, pero te recomendamos que el resto del tiempo pruebes la comida callejera (en el sureste asiático está para chuparse los dedos) o compres en el supermercado y cocines el albergue. Esto último, de paso, es una buena manera de entablar conversación con otros viajeros.
5. Habla con la gente
Los mochileros pueden acabar en dos terrenos. Mientras que unos sólo se relacionan con sus compatriotas (tipo “españoles por el mundo”) también hay los esnobs que única y exclusivamente quieren hablar con la gente local. Ambos tienen cosas buenas y malas. Lo ideal sería combinar las dos actitudes y disfrutar del viaje. Mientras que otros viajeros te podrán dar consejos sobre lo que han visto, interactuar con la población local puede ser increíblemente útil… además de enriquecedor.
6. Disfruta al máximo del destino
Te pasarás mucho tiempo en trenes y autobuses viendo pasar paisajes de película. Cuando finalmente llegues a tu destino intenta disfrutar al máximo de no tener jefe ni nadie que te diga lo que hacer. Evita el transporte público y anda tanto como puedas. Descubrirás cosas que no sabrías de ninguna otra manera, como arte urbano, tiendas preciosas y buenas cafeterías. O quizás alquila una bicicleta y date una vuelta por el campo. Intenta impregnarte tanto de cada lugar como puedas antes de volver a colgarte la mochila e irte.